jueves, 18 de febrero de 2010

ERP: Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos



Jorge Fernández Zicavo

Domingo 11 de agosto de 1974, Villa María, Córdoba.
Gobierno constitucional de María E. Martínez de Perón.

En este mismo día, el ERP llevó a cabo dos ataques contra el Ejército: a la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos; y al Regimiento de Infantería Aerotransportada 17, de Catamarca, que no pudieron concretar.

El operativo de Córdoba comenzó en la tarde del sábado, cuando unas parejas de erpianos se alojaron en el motel Pasatiempo, situado a un kilómetro de la fábrica. A medianoche lo coparon y establecieron allí el puesto de mando. A continuación llegaron otros 15 vistiendo uniformes del Ejército y armados con fusiles FAL. Este grupo permaneció en el motel durante toda la operación como fuerza de seguridad y reserva.

A la una de la madrugada del domingo, otros 60 combatientes, apoyados por 15 más que establecieron un anillo exterior, penetraron en el perímetro de la fábrica con la complicidad del soldado conscripto Mario Eugenio Pettiggiani que cortó la alambrada y redujo a dos centinelas. A uno que resistió (Juan Carlos Fernández) le disparó dos veces a la cabeza y una tercera al tórax. También intervino otro soldado erpiano, de apellido Tagassich.

Tras cargar un camión con gran cantidad de armas se dirigieron al casino de oficiales, pero la guardia central abrió fuego contra ellos obligándoles a replegarse. Gracias a la confusión causada por la oscuridad e iguales uniformes, los atacantes pudieron capturar al mayor Julio Argentino Del Valle Larrabure y al capitán Roberto García, a quien también se llevaron a pesar de que le habían disparado una ráfaga por la espalda cuando intentó escapar.

También intentaron capturar al director de la fábrica, teniente coronel Jorge Osvaldo Guardone, pero éste se resistió disparando con un FAL por la ventana de la vivienda, mientras su esposa defendía con una pistola la puerta trasera. Finalmente, los atacantes se retiraron llevándose el cadáver de un compañero y varios heridos.

Los militares tuvieron cuatro heridos: tres soldados –incluido Juan Carlos Fernández─ y el suboficial mayor Ramón Albornoz.

Tras abandonar la fábrica, los guerrilleros se dirigieron al motel para recoger a sus compañeros, que ya estaban rodeados por la policía. Se entabló un combate resultando muerto el cabo Marcelino Cuello y heridos dos oficiales y tres agentes.

En esta operación intervinieron 90 erpianos en los grupos de asalto, más otros 30 en tareas de apoyo logístico. Era la Compañía ‘Decididos de Córdoba’ al mando del capitán Juan Eliseo Ledesma.

Se llevaron 100 fusiles FAL, 2 FAP, 14 ametralladoras MAG y Madsen, 60 subfusiles PAM, 25 pistolas, morteros, explosivos, municiones y uniformes; pero el 21 de noviembre todo este arsenal fue localizado por la Inteligencia militar en Pampayasta, Córdoba.

Horas después, el capitán Roberto García fue abandonado en estado agonizante. A pesar de estar gravemente herido le habían fracturado las piernas con una barra de hierro: En el Hospital Aeronáutico le salvaron la vida, pero quedó parapléjico.

La suerte del mayor Del Valle Larrabure (ingeniero químico), sería aún más trágica y dantesca. Lo encerraron en un sótano de Fructuoso Rivera 1035, del barrio Observatorio, Córdoba; y luego lo trasladaron a una celda-sótano de 2 metros de altura por 1.10 de largo en Garay 3254, esquina Pasaje Bariloche, Rosario, Santa Fe. Durante un total de 372 días fue sometido a diversas torturas detalladas en la autopsia (fracturas por martillazos y picana eléctrica en los genitales), y finalmente le estrangularon con un alambre. Según unas notas que se encontraron en la ‘cárcel del pueblo’, le ofrecieron dejarle en ‘libertad vigilada’ a cambio de enseñarles a fabricar explosivos.

Al mayor Del Valle Larrabure lo torturaron y asesinaron, como antes hicieron con el teniente coronel Ibarzábal, capturado en la Guarnición de Azul.

Fragmentos de su última nota:

"A Dios, que con tu sabiduría omnipotente has determinado este derrotero de calvario, a ti invoco permanentemente para que me des fuerza. A mí muy amada esposa, para que sobrepongas tu abatido espíritu por la fe en Dios. A mis hijos, para que sepan perdonar. Al Ejército argentino, para que fiel a su tradición mantenga enhiesto y orgulloso los colores patrios. Al pueblo argentino, dirigentes y dirigidos, para que la sangre inútilmente derramada los conmueva a la reflexión, para dilucidar y determinar con claridad que somos hombres capaces de modelar nuestro destino, sin amparo de ideas y formas de vida foráneos, totalmente ajenos a la formación del hombre argentino […] Mi palabra es breve […] se trata de perdón y que mi invocación alcance con su perdón a quienes están sumidos en las sombras de ideas exóticas, foráneas, que alientan la destrucción para construir un 'mundo feliz' sobre las ruinas".

El 6.11.1974 la presidenta María Estela Martínez de Perón decretó el Estado de Sitio para “erradicar expresiones de una barbarie patológica que se ha desatado como forma de un plan terrorista aleve y criminal contra la Nación toda”.

El 05.02.1975 firmó el Decreto 261 ordenando al Ejército…

“aniquilar el accionar de elementos subversivos que actúan en la provincia de Tucumán”.



En la Argentina democrática estas alimañas del "mundo feliz" son homenajeadas por los gobiernos, sus familiares han sido indemnizados con 224.000 dólares, los militares y policías que les aniquilaron cumpliendo el Decreto de un gobierno constitucional están encarcelados por "represores y terroristas de Estado"; y las asociaciones de Derechos Humanos, y la madre Bonafini que incita a reiniciar la lucha armada, gestionan un Parque de la Memoria y un Museo de la Memoria patrocinados por el matrimonio Kirchner. Una apología del terrorismo financiada -en medio de sonados escándalos de corrupción- por el mismo Estado argentino contra el que las izquierdas se alzaron en armas.

En cuanto al terrorista Mario Eugenio Pettigiani que en 1978 fue capturado y ejecutado, su nombre figura en el muro del Parque de la Memoria como un desaparecido por el "terrorismo de Estado", y su familia fue indemnizada con 224.000 dólares.

El 6.11.1974 la presidenta María Estela Martínez de Perón decretó el Estado de Sitio para "erradicar expresiones de una barbarie patológica que se ha desatado como forma de un plan terrorista aleve y criminal contra la Nación toda". El 05.02.1975 firmó el decreto 261/75 ordenando al Ejército "aniquilar el accionar de elementos subversivos que actúan en la provincia de Tucumán".

Clarín, 22.11.1974

Exhibición en Pampayasta del armamento recuperado.






3 comentarios:

  1. pOR QUÉ LOS ZURDOS DEL GOBIERNO SOLO CUENTAN UN LADO DE LA HISTORIA?

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  2. Que Dios tenga en su santa gloria a los martires de la Patria!!!!

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  3. viva la patria!!! Larrabure no olvidaremos sus pensamientos

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