jueves, 1 de mayo de 2014

Operación Pindapoy: secuestro y asesinato del general Pedro Eugenio Aramburu





Jorge Fernández Zicavo

Ciudad de Buenos Aires, calle Montevideo 1053, octavo piso.
29 de mayo de 1970, celebración anual del Día del Ejército Argentino.

Dos falsos oficiales del Ejército, uniformados y con insignias de Teniente 1º y Capitán, respectivamente, se presentan en la vivienda del ex Teniente General y ex Presidente de facto de la República, Pedro Eugenio Aramburu.
Tras tocar el timbre son recibidos por la mucama y a continuación por la esposa del General, a quien le dicen que traen un mensaje del Estado Mayor General del Ejército. La esposa les ruega que tomen asiento y poco después se presenta Aramburu. Los oficiales le comunican que, por razones que se le explicarán en el edificio Libertador, tienen órdenes de acompañarle al mismo como custodios para su seguridad personal. Mientras Aramburu se asea y viste, su esposa sale a hacer unas compras. Cuando regresa al mediodía, le extraña que el General no se haya presentado para almorzar ni haya telefoneado. Después de indagar en el círculo de amistades civiles y militares, saltan las alarmas.

Horas más tarde, es dejado en el baño de un bar un Comunicado para la prensa: el General Aramburu ha sido “detenido” (sic) y será sometido a juicio por un Tribunal Revolucionario, bajo la acusación de haber derrocado el gobierno constitucional del General Perón en 1955 y fusilado a varios de sus seguidores en 1956.
Firma el Comunicado (redactado con un cierto estilo castrense) una organización desconocida en las sectas de la izquierda marxista y peronista: Montoneros.

El 31 de mayo, un tercer Comunicado informó que el Tribunal Revolucionario condenó al General Aramburu a ser “pasado por las armas”. Al día siguiente, un cuarto Comunicado confirmó que había sido ejecutado.
Finalmente, las investigaciones policiales consiguieron identificar y capturar a algunos miembros de la organización y localizar la casa donde Aramburu había estado cautivo y fuera asesinado: una estancia en Timote, Provincia de Buenos Aires.

La posibilidad de que un General con 37 años en el Ejército hubiera sido engañado por dos civiles impostores, y con edades que no se correspondían con sus grados militares, más el hecho de que se pusiera dócilmente a su disposición sin hacer antes una confirmación telefónica con algún alto mando del Estado Mayor para verificar lo que estos le decían, resultó inverosímil. Esto dio lugar a la hipótesis de que los secuestradores no eran terroristas sino auténticos oficiales del Ejército. Y que, al menos uno de ellos, tuvo que ser conocido de Aramburu para que éste se confiara.

Por otra parte, el hecho de que pocos días después este suceso provocara la sustitución del General Juan Carlos Onganía por el General de Brigada Roberto Marcelo Levingston (Jefatura de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas y ex agregado militar en la Embajada argentina en Washington), abrió la posibilidad de que la operación denominada ‘Pindapoy’ por los misteriosos ‘montoneros’, hubiera sido en realidad una jugada de un sector del Ejército que perseguía dos objetivos: eliminar al ex General Aramburu, que entonces negociaba con su partido UDELPA una alianza con radicales, socialistas, comunistas y dirigentes peronistas que ya no prestaban lealtad al exiliado Perón; y desplazar de la presidencia a Onganía, cuya acción de gobierno se consideraba fracasada y contraria a los intereses del grupo conspirador. Conviene recordar que desde 1962 el Ejército estaba políticamente dividido en dos fracciones, "azules" y "colorados", que a punto estuvieron de enfrentarse con las armas.

En resumidas cuentas: ‘Pindapoy’ habría sido una operación conjunta de militares y jóvenes terroristas montoneros, fácilmente manipulados por profesionales de la Inteligencia. Entre los muchos indicios que apuntan a una conspiración política de alto nivel gestada en las cloacas del Estado, habría que mencionar el caso del Subcomisario Osvaldo Sandoval, subjefe de la DIPA: (Dirección de Informaciones Policiales Antidemocráticas de la Policía Federal), que dirigió las investigaciones del caso Aramburu y había sido jefe de la custodia presidencial de Onganía y Levingston. Dos días antes de testificar ante el juez instructor de la Causa el resultado de sus investigaciones, fue asesinado con catorce balazos mientras cargaba nafta en una Estación de Servicio del porteño barrio de Urquiza.

Naturalmente, sobre el secuestro y asesinato del General Aramburu cuya verdad posiblemente nunca podrá conocerse, se han barajado diferentes hipótesis recogidas en una abundante bibliografía marcada por sospechas de siniestros vínculos entre Montoneros, el Servicio de Información del Ejército y la Secretaría de información del Estado.

Tal como después ocurriría en Italia con las Brigadas Rojas, manipuladas por los Servicios Secretos del Estado, que en 1978 secuestraron y asesinaron al líder democristiano Aldo Moro; otro político que, como Aramburu, interfería en los planes de ciertas esferas de poder. Moro fue secuestrado cuando se dirigía al Parlamento para anunciar una alianza de la Democracia Cristiana y el Partido Comunista; Aramburu, cuando pretendía normalizar la vida política argentina con un ‘Peronismo sin Perón’, que también le costó la vida en 1969 al Secretario General de la CGT Augusto Timoteo Vandor, asesinato planificado por el marxista-peronista Rodolfo Walsh. En las elecciones de 1963, UDELPA, el partido de Aramburu, ocupó el tercer puesto con 1.310.400 votos y 75 diputados.


Montoneros confirmó que asesinaron a Aramburu para impedir que se concretara su proyecto político:

“Queríamos privar al régimen de su carta más importante para la salida demoliberal (finalizar la dictadura de Onganía), dando con ello un golpe durísimo al sistema. Aramburu era el hombre de recambio del régimen, contando para ello con el apoyo de los generales y oligarcas, su prestigio entre los sectores gorilas e imperialistas y su intentona populista de acercamiento al peronismo apoyada por la traición cómplice de algunos tránsfugas”.

Entrevista publicada por el diario oficial cubano GRANMA en diciembre de 1970. Reproducida en Cristianismo y Revolución Nº28


Desde hace ya muchos años están probadas (no judicialmente, por supuesto, pues nunca se llegó a esa instancia) las conexiones de los fundadores de Montoneros con los servicios militares de información. Como ejemplos pueden citarse los casos del ‘capitán’ del Ejército Montonero Rodolfo Galimberti, reclutado en su adolescencia para el SIE por los tíos de su novia y futura esposa, Virginia Trimarco: los hermanos, y entonces coroneles, Juan Carlos Ricardo y Domingo Manuel Trimarco.

La vinculación de Galimberti con los Servicios de Información (incluidos los de Francia, para los que hizo lobby vendiendo tanques AMX-13) nunca se interrumpió, y acabó su aventurera y corrompida vida de bacanales y cocaína, fundando sociedades comerciales, y empresas de Seguridad con ex agentes de la CIA que habían operado en Centroamérica y con los oficiales de la ESMA, Capitán de Navío Jorge Acosta y Teniente de Fragata Jorge Rádice.

Asimismo, Mario Eduardo Firmenich, que llegaría a ser Comandante del Ejército Montonero y Secretario Gral. del Partido Montonero, siempre mantuvo contactos con el General Francisco Imaz, Ministro del Interior del gobierno Onganía.

Siete meses después del Golpe de marzo de 1976, Firmenich abandonó el país con sorprendente facilidad. Le acompañaron Cirilo Perdía y Fernando Vaca Narvaja. También Nilda Garré, futura Ministra de Defensa, de Seguridad y representante argentina en la OEA con los gobiernos Kirchner, que durante la dictadura del General Onganía fue Agente Civil del Batallón de Inteligencia 601 del Ejército.

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A continuación, mostramos cómo registró la prensa el desarrollo del suceso.

Para una investigación exhaustiva sobre el tema, recomendamos ¿Quién mató a Aramburu?, del periodista Juan Alonso. Edit. Sudamericana.
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Comunicado Nº 1 de Montoneros

"Hoy, 29 de mayo, a las 9.30 horas, nuestro Comando procedió a la detención de PEDRO EUGENIO ARAMBURU, en cumplimiento de una orden emanada de nuestra conducción, a los fines de someterlo a JUICIO REVOLUCIONARIO.
Sobre Pedro Eugenio Aramburu pesan 108 cargos de TRAIDOR A LA PATRIA Y AL PUEBLO Y DE ASESINO DE 27 ARGENTINOS.
Oportunamente se darán a conocer las alternativas del juicio y la sentencia dictada".

Comunicado Nº 3 de Montoneros

El Tribunal Revolucionario, Resuelve:
1º. Condenar a Pedro Eugenio Aramburu a ser pasado por las armas en lugar y fecha a determinar.
2º. Hacer conocer oportunamente la documentación que fundamenta la resolución de este Tribunal.
3º. Dar cristiana sepultura a los restos del acusado, que solo serán restituidos a sus familiares cuando al Pueblo Argentino le sean devueltos los restos de su querida compañera Evita.
¡PERÓN O MUERTE! ¡VIVA LA PATRIA!
M O N T O N E R O S


Clarin, 30 de mayo de 1970, Clic para ampliar en todas las portadas de Clarín.


El Litoral, 30 de mayo de 1970


Clarín, 31 de mayo de 1970


Comunicado Nº 4 de Montoneros


Clarín, 1 de junio de 1970


Clarín, 3 de junio de 1970


Clarín, 9 de junio de 1970


Clarín, 12 de junio de 1970

Clarín, 14 de junio de 1970

Clarín, 9 de julio de 1970

Secuestradores de Aramburu. Afiche pidiendo colaboración ciudadana para capturarlos

Clarín, 11 de julio de 1970

Clarín. 17 de julio de 1970

Crónica, 17 de julio de 1970

El Litoral, 17 de julio de 1970

Clarín, 18 de julio de 1970

Clarín, 31 de julio de 1970
La localidad de Garín fue copada por las marxistas FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) que en 1973 se fusionarían con Montoneros.


Nota de Clarín sobre el relato de Firmenich y Arrostito

1 comentario:

  1. Otra versión, http://www.elmartillojudicial.com.ar/2009/02/11/pedro-eugenio-aramburulos-girasoles-de-rusiabaltasar-garzonhoracio-orue-y-mario-eduardo-firmenich/

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